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Al ingreso de la ciudad usted empezará a percibir la tranquilidad y nostalgia que transmite esta ciudad que, indiferente al tiempo, aún conserva sus calles empedradas y sus casas de un nivel, con techos de teja de barro. Sus más de treinta templos y conventos nos recuerdan una vida pasada de devotos rezos y plegarias a santos silenciosos, que yacían en sus interiores, en retablos de oro y ambientes iluminados con tenues luces de velas con olor a incienso. Nos vuelve a la realidad las ruinas en que quedaron la mayoría de ellos, víctimas de terremotos, a los cuales, sus preciosas bóvedas y sus gruesos muros, sucumbieron. Algunos muros aún están de pie y ahora nos hablan de un pasado venerable, encanto de esta ciudad. En la Antigua , ciudad donde la fe católica de un pueblo, mantiene a través de sus tradiciones religiosas, esta devoción heredada, sobresalen la celebración de la Semana Santa , el día de Corpus, el día de Santiago Apóstol y las festividades previas a la Navidad. Las “hermandades”, formadas por vecinos devotos, juegan un papel importante en los actos religiosos ya que integran a la Iglesia con los distintos actos de religiosidad popular y les confieren a estos, el marco religioso y la organización necesaria que hace posible que no desaparezcan o sean simples manifestaciones eventuales. |